Aborto, demografía y religión: notas para el debate (7)
10/14/2020
Las tres causales del aborto: notas para el debate (1)
02/16/2021
Mostrar todos

Aborto, demografía y religión: notas para el debate (8)

Las estadísticas sobre el aborto inducido

Con respecto a la magnitud o incidencia del aborto, sus determinantes y consecuencias, las carencias y/o deficiencias de registros y estadísticas de abortos voluntarios en un buen número de países en el mundo, incluido los de ALC, dificulta conocer con cierta certeza la real incidencia de las prácticas abortivas, los perfiles de las mujeres abortantes, los factores o causas y las consecuencias económicas, sociales, sicológicas y de salud de dichas prácticas.

La sensibilidad social y política que rodea el aborto inducido hace que sea muy difícil realizar investigaciones de alta calidad para medir su incidencia. Esto es particularmente cierto cuando el aborto es ilegal, pero ocurre también en países donde el aborto es ampliamente legal. Estos mismos factores también limitan la investigación sobre la morbilidad resultante del aborto inseguro. Como resultado, existen grandes lagunas en la documentación sobre la incidencia del aborto y la morbilidad relacionada. Por falta de estadísticas confiables, la mayor parte de la información sobre el alcance y la naturaleza del aborto clandestino se basa en testimonios orales.

En resumen, la calidad de los datos sobre la incidencia o prevalencia del aborto es problemática tanto cuando las mujeres como los proveedores sirven como fuentes de datos, independientemente de la situación legal del aborto. Por lo tanto, los problemas de calidad de los datos persisten en países donde el aborto está legalmente permitido bajo amplios criterios, así como en países donde está permitido solo en circunstancias muy restringidas, como para salvar la vida de la mujer embarazada.

No obstante estas dificultades, basado en los registro de aborto de países en los que está totalmente despenalizado y en las estimaciones y estadísticas parciales provenientes de encuestas y registros de atención en salud a mujeres por pérdida involuntaria o aborto inducido, se tienen estimaciones directas e indirectas razonablemente confiables de la incidencia de aborto a nivel mundial, regional y por país, como las que realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS) y The Alan Guttmacher Institute.

De acuerdo con estas estimaciones, aproximadamente 121 millones de embarazos no planeados ocurrieron cada año entre 2015 y 2019, lo que corresponde a una tasa global de 64 por 1,000 mujeres en edades de 15 a 49 años. De estos embarazos no planeados, el 61% (73.3 millones) terminó en aborto. lo que corresponde a una tasa global de 39 por 1,000 mujeres en edades de 15 a 49 años.

Las tasas de abortos varían drásticamente entre los distintos países y las estimaciones recientes indican que están disminuyendo tanto la tasa de abortos como el número de muertes relacionadas con los abortos. La disminución más significativa ocurrió en Europa y América del Norte, donde la tasa de aborto decreció en 63% entre los períodos 1990–1994 y 2015–2019.

Tanto las tasas más bajas como las más elevadas a nivel de subregiones ocurren en Europa donde por lo general el aborto es legalizado. En Europa occidental la cifra es de 12 por cada 1000 mujeres mientras que en Europa oriental es de 43. Esta discrepancia refleja el uso relativamente bajo de anticonceptivos en Europa oriental y además un uso de anticonceptivos con elevada probabilidad de fallar, como el condón, el coitus interruptus o el método del ritmo.

Durante el mismo período 2015-2019, en los países con restricciones legales para el procedimiento, la tasa de aborto aumentó en 12%. Sin embargo, en los países donde es legal en términos amplios, hubo una ligera disminución. En general, las tasas de aborto fueron similares (40 y 36 por 1,000 mujeres, respectivamente) en países donde el aborto es legal en términos amplios y en aquellos donde está restringido, evidenciando que las mujeres buscan los servicios de aborto cuando experimentan un embarazo no planeado, sin importar el estatus legal del procedimiento (The Guttmacher Institute).

De acuerdo con la OMS, de los 75 millones de abortos, 33 millones son espontáneos. Anualmente se practican intencionalmente 43.6 millones de abortos, de los cuales 22 millones son practicados por médicos, bajo circunstancias higiénicas aceptables mientras que la otra mitad, 21.6 millones de abortos ocurren en circunstancias inseguras, practicados por personal no calificado (empíricos), casi todos ellos en países en desarrollo. De ellos, 8 millones fueron practicados en las condiciones que menos seguridad ofrecen, o condiciones peligrosas. En América Latina y África 3 de cada 4 abortos practicados ocurrieron sin condiciones de seguridad.

De los 22 millones de abortos practicados por personal calificado o por médicos, solamente 132, que es el 0.0006% resultaron en la muerte de la madre. Esto es 1 de cada 167,000 abortos, frecuencia sumamente baja. Esta cifra contrasta con la frecuencia de mortalidad de los partos y de los abortos empíricos. De los 21.6 millones de abortos empíricos 69,000 resultaron en la muerte de la madre, o sea el 0.313%, esto es 1 deceso por cada 313 abortos.

En los países en desarrollo, cada año hay alrededor de 7 millones de mujeres que son hospitalizadas a consecuencia de un aborto sin condiciones de seguridad. El 20-30% de los abortos inseguros causan infecciones del aparato reproductor y del 20 al 40% de ellos, dan como resultado infección del tracto genital superior. Una de cada cuatro mujeres que se someten al aborto en condiciones de riesgo esta propensa a desarrollar discapacidad temporal o permanente que requiere atención médica. Por cada mujer que requiere de atención post-aborto en un hospital, hay varias que han tenido un aborto inseguro, pero que no buscan atención médica, porque consideran que la complicación no es grave, o porque no tienen los medios financieros necesarios, o porque temen s abusos, malos tratos o represalia legal.

Entre un 4,7% y un 13,2% de la mortalidad materna anual puede atribuirse a un aborto sin condiciones de seguridad. Se calcula que el aborto inducido -en forma clandestina y condiciones inseguras- es la causa de una de cada tres muertes maternas en la región y de aproximadamente 800 mil hospitalizaciones por año. En América Latina y el Caribe entre el 10 y 30 por ciento de las camas de los servicios de ginecología y obstetricia están ocupadas por mujeres con diagnóstico de aborto incompleto. El acceso de servicios de aborto seguro podría prevenir entre el 20 y 25 por ciento del medio millón de muertes maternas que anualmente ocurren en los países en vías de desarrollo.

En el caso de la República Dominicana, se ha estimado que anualmente ocurren unos 114,000 abortos provocados -que representan casi el 50% del total de los nacidos vivos-, y tres de cada cuatro son inseguros (Mejía Santana, 2018). A mediados de los 90, el promedio abortos inducidos por mujer se estimó en 1.3, nivel por encima del de USA, Inglaterra, Suecia, Alemania, y otros países de Europa. El porcentaje de abortos inducidos de RD superaba al promedio de América Latina, por encima del promedio Centroamérica y Suramérica, pero un poco por debajo del promedio de la subregión del Caribe (Morillo, 2001).

Publicado en Acento: https://acento.com.do/opinion/aborto-demografia-y-religion-notas-para-el-debate-8-8874539.html

Julio César Mejía Santana
Julio César Mejía Santana
Demógrafo y Estadístico. Egresado del Doctorado en Ciencias, especialidad en Estudios de Población, El Colegio de México, A.C., México, D.F. y de la Maestría en Estudios Sociales de Población del Centro Latinoamericano de Demografía de la CEPAL, en Santiago de Chile. Egresado de la carrera de Estadística en la UASD. Publicó en el año 2010 el libro Empleo y desempleo y desempleo En República Dominicana: La controversia de las cifras oficiales. Actualmente coordina y dirige dos publicaciones científicas periódicas del Observatorio Ciudadano del Mercado de Trabajo: el anuario Barómetro del Mercado de Trabajo y Notas de Coyuntura Laboral, de periodicidad semestral.